Saturday, January 25, 2014


Decía René Char que los más audaces son los más expuestos.

Y también decía:
el poeta mezcla la carencia y el exceso, la meta y el pasado. De ahí lo irresoluble de su poema. Está en la maldición, es decir, asume peligros perpetuos y renacientes en la medida en que rechaza, con los ojos abiertos, lo que otros aceptan con los ojos cerrados: el beneficio de ser poeta. No puede haber poeta sin temeroso recelo, de igual manera que no existe poema sin provocación. El poeta pasa por todos los grados solitarios de una gloria colectiva de la que está legítimamente excluido. Tal es la condición necesaria para sentir y decir ajustadamente.

Escribir un libro que se titule Palimpsesto. Y que comience así:

He desistido de amar, ya solo me importa la gloria…


No comments: